Portavelas tallado en madera con acabado quemado
Un corazón de fuego, esculpido por la naturaleza y el tiempo
Este portavelas único ha sido tallado verticalmente sobre un tronco macizo de madera, creando profundos surcos que evocan las vetas más íntimas del bosque. Su acabado quemado y pulido intensifica los contrastes: un exterior oscuro que resalta la calidez clara del interior.
La luz de la vela se filtra entre las texturas, generando un efecto visual envolvente y poético.
Ideal para:
✔ Rincón de lectura o meditación
✔ Decoraciones rústicas, wabi-sabi o naturales
✔ Crear atmósferas con carácter y profundidad
✔ Obsequiar una pieza con alma y presencia
Cada pieza es una escultura viva, hecha a mano por un artesano de la comarca, con madera recogida en los bosques de La Anoia. Una obra que conecta fuego, tierra y tiempo.